Columna: La calidad de la educación: más allá del SIMCE


Carlos Delgado Álvarez
Director MacroZona Sur
Agencia de la Calidad de la Educación

Hoy sabemos que el mejoramiento de la calidad de la educación es un proceso complejo y de largo aliento, que es necesario tener una mirada amplia al fenómeno educativo y que no es suficiente con medir determinadas variables del aprendizaje. En efecto, en estos últimos años hemos incorporado nuevos instrumentos evaluativos que nos han permitido tener una visión integral de los procesos formativos, como son los Indicadores de Desarrollo Personal y Social. Así podemos señalar que el mejoramiento de la motivación escolar, especialmente entre los hombres, mejorar los hábitos de vida activa entre las mujeres y mejorar el clima de convivencia escolar entre los más vulnerables, además de ser finalidades en sí mismas, constituyen condiciones necesarias para mejorar los aprendizajes. Ignorar o disminuir su importancia hoy, nos puede significar grandes costos al desarrollo integral de las personas, especialmente en salud y en posibilidades de desarrollar sus talentos y capacidades.

Los últimos resultados del SIMCE nos han traído satisfacciones, pero también nuevos desafíos. Han existido avances significativos en cuarto año básico tanto en lectura como en matemática, lo cual ha confirmado el mejoramiento que se venía evidenciando por diversas investigaciones incluidas las internacionales. La educación en Chile está mejorando y ello ha sido gracias a la persistencia de las políticas de inversión a través de diversos mecanismos, entre los cuales destaca la Subvención Especial Preferencial, la que consiste en colocar más recursos en las escuelas donde estudian los hijos de las familias vulnerables. Hoy las diferencias por nivel socio económico son menores que ayer, lo que significa que ha mejorado la equidad en el sistema escolar, lo cual con seguridad seguirá ocurriendo en el futuro por las políticas de inclusión que se están implementando y que madurarán en los próximos años.

Existen factores asociados a la gestión escolar y que ayudan a explicar los resultados de aprendizaje e indicadores de desarrollo personal y social de nuestros estudiantes que no debemos desatender y para los cuales debemos tener políticas escolares tanto desde el nivel nacional como desde el nivel local. Entre estos destacan el involucramiento del sostenedor a través de una orientación profesional a los equipos directivos; el liderazgo directivo con capacidades para involucrar a la comunidad; las altas expectativas con todos los estudiantes respecto de su continuidad de estudios; las prácticas de retroalimentación existentes en la sala de clases y en la de profesores; y la existencia de un buen trato, un convivencia de respeto entre todos los miembros de la comunidad educativa.

Por último, esta oportunidad constatamos la configuración de un nuevo tipo de joven que se abre paso en la sala de clases, le hemos denominado los 4G. Los estudiantes multitarea digital, los que están permanentemente conectados en búsqueda de información, se caracterizan por una disminución de la atención focalizada y de la lectura de grandes textos. Tenemos que reconocer sus particularidades, diseñar estrategias que nos permitan involucrarlos con la lectura de una manera tan atractiva como la pantalla, fomentar el uso pedagógico de los dispositivos digitales en la sala de clases y por supuesto, los profesores y profesoras deben estar atentos al potencial aquí expresado y a las nuevas oportunidades de perfeccionamiento y capacitación que ello lleva implícito.

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